Dos Palabras (II)

¡Hola mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!
Como la vez anterior, otro viernes les traigo el “Dos palabras”.
En este caso las palabras son diferentes.
(Clic en el vídeo para conocer las palabras)

Al calor de la lumbre

 La terrible noticia había consternado a la familia. Todos pasaban los días con una conmoción que solo se curaba con el cariño de toda la familia. Pronto el dolor hizo que la contrariedad anidara en la casa. 

El cabeza de familia, prohibió a sus hijas salir por las noches. Si lo hacían, tenían que estar al caer la noche en casa y acompañadas por su hermana mayor. Fuera lo que fuere que quisieran hacer. ¿Pero qué querrían hacer unas chiquillas de tan sólo diez y seis años y otra de cartorce?


Luisa, muy aplicada en los estudios, y la mayor de las tres hermanas, se había autoconvencido de que lo que necesitaba para echar a el dolor de su vida, era estar ocupada. Pasaba todos los días limpiando, estudiando, leyendo, y por las tardes, ayudando a sus hermanas con los estudios. Así lo había mandado su padre, y así se hizo. 

Clara, era la mediana, y su gran parecido con su madre, la convertía en el vuelco al corazón de su padre. Al mismo tiempo, las estrictas normas del padre de familia habían hecho mella en ella. Rebelde con causa: había retorcido los rabos de todos los animales, había puesto barro en la iglesia en vez de agua bendita o faltado a clase todas las tardes soleadas. Sólo quería divertirse, hacer el tonto y acompañada de su hermana menor, la cual la seguía a todas partes, hacían de sus travesuras, los enfados de todos los fines de semana. Su padre, Alfredo, ya no sabía cómo controlar a las niñas. Solo Luisa, con algo de amor y paciencia lograba, a veces, contener esos actos de rebeldía:
– No se qué voy hacer con vosotras. Vuestra madre estaría muy disgustada si os viera cómo actuáis a mis espaldas¡ y deliberadamente!. ¡ Dije que no podíais salir y eso es lo que se acatará! No me dejáis otro remedio que castigaros indefinidamente. – Sentenció. Luisa, que contemplaba a su padre con algo más de calma, intentó apaciguar a su padre con la mirada que su madre le hubiera echado pero eso solo enfadó a Clara:
– ¡Estás equivocado! Madre no querría esto para nosotras. -rechistó y añadió Helena, la menor: – Es cierto padre… 
-Helena, no sigas en su locura a tu hermana Clara, ¡entre las dos, me vais a volver loco!
– Padre, quizás las niñas deberían hacer las tareas de la casa a modo de castigo. Por otro lado, encerrarlas solo alentarían sus ganas de seguir haciendo chiquilladas- Intervino Luisa. 

-…Pero Luisa… en serio crees que merecemos esto… – dijo quejumbrosa Helena. Pero Luisa persuadió a su padre no haciendo caso a las hermanas:

– Quizás deberían pasar las noches conmigo. Ayudando en el arreglo del hogar y con usted supervisando.

Alfredo se giró de espaldas a las tres hijas cuando en ese momento Toni, el primogénito, llegó del trabajo. Toni, al explicarles lo sucedido y el acuerdo de ambos varones, no hubo otra opción que arrimar el hombro todos para acabar de arreglar la casa como restricción a las travesuras de las niñas menores. 

Habían pasado ya dos semanas. El castigo seguía en pie y todos arreglaban puertas, montaban muebles, construyeron una habitación de invitados, dispusieron un cobertizo y arreglaron el desván que tantos recuerdos guardaban. 

Las niñas estaban tan cansadas, que no tenían tiempo de pensar. 

Ya había transcurrido el mes entero y a cada rato Helena preguntaba qué era lo que debía hacer en su torpeza. Su hermana Luisa, muy cariñosa y amable, le explicaba las cosas con con voz apaciguadora. Mientras, Toni encerraba en el corral a las ovejas. Su padre observaba desde la lejanía. Un atisbo de esperanza había, cuando Luisa le miraba con una especie de bondad que se hacía reblandecer el corazón del cabecilla de la casa. 

En los próximos días, como sugirió Luisa, se sentaron al calor del alumbre, para hablar de los recuerdos de su madre en las noches. Pues ella insistió en que las niñas debían poder contar cómo se sentían.

Al principio todo era incómodo, nadie se atrevía a soltar prenda o a hablar de su madre fallecida hacía ya dos años a causa de un constipado. Pero Luisa manejaba muy bien la situación y Clara era la que más intervenía. La primera para recordar momentos de dicha, con la aquiescencia de su padre. Este fingía un estado de calma ,pero el dolor en su pecho por la pérdida sobre pasaba la situación.

Todas las noches se sentaban frente al fuego y Alfredo aguantaba todo lo posible para no llorar o que se le quebrara la voz. Se retiraba a su habitación porque no soportaba ni tan siquiera un pensamiento de su amada. Toni, muy parecido a su padre, también se iba a la cama temprano. Helena, alguna vez le vio soltar alguna lagrimilla a su hermano mayor. No dijo nada. 
Desde aquella regañina, las hermanas tejían las colchas de las habitaciones al calor de la lumbre. Tanto era así, que le llamaron la hora nocturna, avivando el recuerdo de los días en que, su madre en vida, llenaba de cálido cariño y fulgor la sala con una canción o una historia. Con el tiempo, Alfredo y Toni, se unieron al calor sosegador de una buena conversación en familia. Aquello les calmaba el dolor. El pensamiento y lo relatado, para ellas, era la mejor manera de mantenerla presente, porque lo que se olvida, nunca existió y ellas querían que siguiera existiendo en los relatos hogareños de cada noche. 
 

 FIN.

Como lo prometido es deuda, por si tienes curiosidad por ver el anterior reto, que me hago yo misma, Te invito a la entrada: Dos Palabras
GRACIAS POR LEER Y VISIONAR LOS VÍDEOS.  
©️El Rincón de Keren
 
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18 comentarios en “Dos Palabras (II)

  1. Reto más que superado Keren en un conmovedor relato sobre la pérdida que aunque tiene difícil curación, pienso que el propio cerebro tiende a arrinconar pensamientos negativos una vez superado el proceso de duelo.Buena redacción y buen fondo.Un fuerte abrazo.

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  2. Llevas toda la razón. Cuando el cerebro siente que algo es doloroso lo procesa cómo algo que es de rechazo y lo suprime pero por eso tenemos las palabras, las fotografías y nuestras familias. Besos al cielo por todos los que no están. Gracias, y feliz final de semana.

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  3. Hola Amalia, Es de las cosas más duras aun hoy mi pareja tiene esas fechas en las que el dolor se hace presente. Por eso, a veces hace falta recordar lo bueno, y no tanto lo malo aunque se haga difícil. Muchas gracias por tu tiempo. Saludos.

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  4. Una ausencia siempre es un recuerdo que perdurará en nuestros corazones, emotivo relato que nos compartes. Hay que recordar las cosas bonitas porque nos enriquece como seres humanos. Mis felicitaciones Keren.Saludos!!

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  5. Hola Rosa, Estoy de acuerdo contigo, nos ayuda, también, a ver las cosas las cosas con otra perspectiva quizás nos lleve a encontrar otras tantas cosas maravillosas. Gracias por tu tiempo y tu comentario. Ando falta de sueño y por eso estoy un poco seca. Saludos y gracias!!

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  6. Hola Keren, Es un relato muy emotivo. Las pérdida de un ser querido es algo difícil de superar, y quizás en cierta manera nunca se supere del todo. Pero recordar y hablar de ellos y de todos los bonitos momentos que se compartieron, ayuda. Y de alguna manera así también siguen presentes. Un beso, y feliz día.

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