DIARIO: Mi primer amor- Lo cortés no quita lo valiente

¡BIENVENIDOS A HISTORIAS CON «K»!

Sé que hay una entrada en El Rincón de Keren en la que anuncia un buen augurio pero lo cortés no quita lo valiente y es que, a pesar de haberlo pasado mal. Ahora me siento con fuerza para contar esto a modo de diario.

imagen extraída de internet y retocada (Jetpen)

Me he perdido tantas veces en tus labios y sin embargo ahora …

 Los recuerdos se vuelcan en mi mente como un torrente de emociones y sensaciones contradictorias de las que no se deshacerme. Ahora que no te tengo en mi vida sé lo mucho que me importaste y lo mucho que significabas para mí, pero no me olvido de lo vivido. A veces creo que hay que pasar por lo malo para poder darte cuenta de lo que no funciona; de que ya no éramos los mismos.

Me he torturado tantas veces con el pensamiento de que ahora ya no podré ofrecer nada a nadie que malinterpreto muchas veces, mis emociones. Quizás porque en otra vida, nos hemos entregado tanto y hemos vivido tanto que ahora parece que no hay nada más que aquello.

Me gustaría poder apartar el pensamiento de aquello que llamamos alguna vez amor porque cuando sonó nuestra canción, supe que había perdido una parte de mi a la que sí hubiera deseado que se quedara contigo. Mis pensamientos, mis emociones, mis sentimientos y la vida que llevábamos no eran sanas. Nunca podría decir que no hubo momentos llenos de alegría y cachondeo, que me dejabas hacer y deshacer. Sin embargo, llegó un momento en el que nunca más fuimos los respetables de la pareja. Mientras nos ninguneaban, nos ninguneábamos el uno al otro y lo siguiente fue pasar a la falta de respeto, a los reproches y las malas palabras.

Tengo que decir que siempre serás la única persona que ha sabido enamorarme, que ha sabido comprenderme, que ha sabido verme por dentro, sin importar apariencia o físico, personalidad o sentimientos, situación complicada o emociones contradictorias. Aun siento que estoy en deuda contigo por tantos años que me has soportado, y lo que yo he soportado de ti. Y es que a veces me pregunto qué hubiera sido de nosotros si nos hubiéramos sabido amar bien. Lejos de las relaciones sexuales, de los enfados o los reproches, las malas caras o las habladurías.

Siento que se ha muerto una parte de mi que sí que te quería cuando todo iba bien. La que aguantó cuando todo iba mal y la que, a pesar de sentirse invisible, ahora siente que un alivio se ha zanjado. Las noches que pasaba sola llorando, la ansiedad, la angustia y la inquietud y maldito nerviosismo por todo lo que no podía y lo que no teníamos. Por lo que yo quería y tu querías por lo que no te daba y lo que tu querías por las peleas mal avenidas por dar la cara cuando más lo necesitabas o por aguantar los comentarios ofensivos todos los días, por sentir que mi lado más oscuro iba ganando más terreno a un desconsolado mal estar del que no conseguía deshacerme.

Me preguntaste muchas veces, ¿Por qué? Simplemente puedo decirte que, no éramos los mismos, nada estaba bien, y aunque hubiera dado hasta mi vida por ti, creo que lo mejor era que los dos tomáramos distintos caminos, aunque ello me viera avocada a estar sola durante mucho tiempo. Porque muchas veces me preguntaba qué sería de mí, si te dejaba, si apostaba por mí, si me elegía a mí y no a la casa, a tus comentarios insistentes sobre lo cansado del trabajo, sobre cómo llevar una vida que siempre creí que escondías. Por encima de nuestras posibilidades, bajo sospecha siempre de tus amigos, bajo el dulce velo negro que me marcaba la piel por la mala gestión de mi desesperación, primero de jóvenes y después de adultos. Quiero que sepas que aun daría mi vida por ti. Que daría mi sangre, esa que sabes que no podría ni donar porque no puedo; saber que has podido ver algo bonito en mi me alegra. Porque hasta el momento, nadie ha sabido verlo. Ya sabes que solamente se acercan a mi para tener sexo y ahora que por fin has encontrado la felicidad, me pregunto ¿Por qué yo he tenido que sufrir la parte mala de la relación?

Creo que te hacía falta que te dejara. Pues vivías en la comodidad de mi sueldo, en la comodidad de que te quería y yo en la frustración de vivir para ti, aunque no te dieras cuenta. Solo quería tu atención, tu amor, y valía. Y sabías verme, pero muchas veces me sentía culpable por elegirme a mi misma en vez de preocuparme por ti. Aunque llegó el momento en el que ya no íbamos juntos a los lugares, creo que comencé a odiar todo de mí. Y un poco de ti. Por no ser la mujer que esperabas, por no ser el hombre que mi imaginación había dibujado. No soportaba cómo todos hacían de ti el menosprecio por cada palabra gesto e incluso con tu nombre. ¿Cómo lo soportabas? Tus amigos siempre me veían la mala de la película, no tenía en quien confiar, no tuve un confidente, un apoyo y nunca tuve una acogida en la ciudad como tal. Al revés tenía que sufrir malas caras, cuchicheos y las malas lenguas tanto familiares como de tus colegas. Una cosa sé: Nunca he sabido demostrar mi amor hacia ti. Y es algo en lo que he fallado.

Intento apartar la mente en mis quehaceres, en mi “vida” y en esas que conoces. Ya sabes que nunca voy a tener amistades verdaderas. Quizás por mi sinceridad u honestidad o con la claridad con las que las digo. Creo que nunca encontraré a alguien que me valore en los malos momentos y también en los buenos como lo hiciste tú.

A veces lloro. Con más frecuencia de la que me gustaría. No porque se haya acabado sino porque veo que estaré sola toda mi vida. Y nadie pone interés en mi interior. ¿Porqué tú sí? ¿Qué te cautivó de mí?

Me siento una hormiguita en medio de una pandemia que me ha dejado sin lo único bueno que tenía y que creo que nunca voy a encontrar en otra ocasión.

Creo que nunca voy a encontrar la felicidad. El mundo, desde que nos conocimos, se ha vuelto muy falso e hipócrita. El mundo en el que nos conocimos ya no es el mismo a cómo lo veía entonces y de hecho me cuesta apreciar eso bueno de la vida que antes veía.

No dejo de pensar en las noches en las que lloraba, me hartaba de faena, leía como loca y tenía que poner una sonrisa todos los días aun estando rota, para no hacerte sentir mal. Sin embargo, por algún lado estalló la burbuja y ya no pude más. Era demasiado para mí.

Creo que he perdido mucho tiempo queriendo que me vieras cómo yo quería que me vieras. Intentando ser aquella persona que tener en tu vida porque lo hacia todo, por ser visible, pero no me veías y por eso decidí fijarme en mí, en lo que yo quería y en lo que quería conseguir. En los momentos sola que no son pocos lo que tengo que soportar. De hecho, cuando estábamos juntos, tampoco teníamos nada de lo que hablar. Se había vuelto todo rutina.

Es por eso que a pesar del dolor que me causaba dejarlo todo atrás, del miedo en lo que podría pasar, tu irascibilidad, y los malos momentos, además de no sabe qué iba a ser de mi… pues la relación con mi familia nunca ha sido del todo buena. Creo que, aunque me duela, aunque sienta rabia, estoy disfrutando de algo que he elegido yo. Que nadie me perturba y que no tengo que ser otra que yo misma.

Siempre sentiré algo por ti. Siempre te elegiría a ti. Siempre estarás en mi corazón, en mi mente y en mis sueños, pero ¿Sabes? Esto tenía fecha de caducidad más por lo que no sabías reconocer y asumir que por lo todo lo bueno que había en nosotros.

Te apreciaré siempre. Te agradezco que me hayas amado. Te defenderé siempre si hay algún motivo.

GRACIAS POR ESA MAGIA QUE HUBO ENTRE NOSOTROS. FUISTE MI PRIMER AMOR.

HISTORIAS CON «K»

Publicado por historiasconk

Soy Blogger desde hace algunos años en: El Rincón de Keren y me vuelvo a reivindicar con este nuevo blog, más personal.

2 comentarios sobre “DIARIO: Mi primer amor- Lo cortés no quita lo valiente

  1. Dejar salir nuestros demonios, nuestros miedos y también nuestros buenos recuerdos a pasear, nos ayuda a liberarnos de nuestras emociones. Toda ruptura conlleva un duelo que hay que transitar hasta poder ver la luz. Volverás a brillar, a amar y ha ser amada. Aún así hay que quedarse como has hecho con los recuerdos en positivo del primer amor.

    Un fuerte abrazo.

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