Cuento: El Enfurruñado

«Llovizna en el ambiente que se aventura a unos caudalosos chubascos que cubrirán la península de Norte a Sur»

Elie miró por la ventana, hacía un sol radiante y no pensaba cargar con el paraguas otra vez para que no lloviera. Ya llevaban una semana igual, y siempre hacia nublo. Bueno, quizás no hacía buen tiempo del todo, pero era mejor que ver llover, caminar bajo la lluvia o que se le mojara los pantalones.

-Ya lo decía yo, si ha sido bajar la cuesta y empezar a chispear, pensando que no lloverían más que cuatro gotas, ha caído lo de éste mundo y el otro. – Elie estaba enfadado, había acabado embarrado hasta las rodillas y hasta un coche había pasado intencionadamente, y me le había mojado de arriba abajo, sin llevar chubasquero no botas de agua. Estaba muy enfadado, tanto que cuando llegó al trabajo lo pagó con sus compañeros.

-El jefe quiere todos los informes de la semana que viene para hoy. – echó una ojeada de arriba abajo a Elie y prosiguió:- ah! Y haz fotocopia de todo, luego escanealo y envíalo por correo a ésta dirección. Da igual cuanto te lleve…

– Jolín, eso son horas extras, Juan. Eso no está pagado.

– Órdenes de arriba – le guiñó un ojo.

Elie estuvo disperso , estornudando y cojeando. Al parecer, se le había roto la suela del zapato de lo empapado que estaba. Comenzaba a temblar, pese a la calefacción de la oficina, yendo de allí para allá, en la tarea encomendada. Pero resulta que solo había un escáner y estaba ocupado. El tremendo chaparrón de despotriaque que se llevó el compañero, no sirvió de nada. Cientos de páginas después escaneadas y cinco cafés, le dieron tiempo, a revisar el periódico y hacer pagos del piso, vía internet , pero arregañadientes y farfullando. Estaba realmente enfadado. Sobretodo, porque siempre le tocaba a él ser el que estaba enfadado y de mal humor, dando prisa a todos y encima aquel día, todo se aventuraba a padecer una posible gripe.

Elie se quedó dormido a causa del calor de la calefacción. En ese sueño profundo el era rey, era el jefe.

-¡Tres meses de vacaciones para todos! ¡Y no os olvidéis de que hay que pasar tiempo con la familia chicos! Mis empleados son lo primero.

Los empleados festejaban y vitoreabam su nombre completo, «Gracias Eleutorio» el insistía en que le llamarán Elie , pero por respeto no lo hacían. Siempre les acompañaba después de un duro trabajo en equipo de un elogio, hasta puso una mesa de billar al final de la oficina. Sus empleados eran felices y él también. Las ventas subían y se hacía más y más rico…

«Elie, Elie Elie…»

Despertó de su amable sueño, siendo el propio jefe quien le sacó de su victoria, precisando inmediatamente el trabajo requerido. Una fina hilada de babilla le colgaba de la comisura , y no sé había dado cuenta, que tenía un trozo de lo que era un informe, pegado en la cara .

-¡Espabile , Elie! No le pago para que duerma… Además, apesta y le huele el aliento a café. ¿Cuanto hace que no se da una ducha?

Elie explotó en un ataque de histeria y diciéndole todas las verdades y cerrando la puerta de un portazo de la oficina.

Salió furioso, al rato contento, y más tarde complacido. Llevaba mucho tiempo aguantando. Pero pasaron los días y Elie no fue a trabajar, por lo que le acabaron despidiendo. Tenía cientos de euros que pagar en facturad y volvió a refunfuñar. Iba a buscar r trabajo con cara de pocos amigos. Aún se preguntaba Porqué no le contrataban. Después de que le cortaran la luz, el agua y el gas. Tocó fondo y se desmayó.

Cuando despertó un halo de luz le envolvió, sometiéndole a un estado embelesado, el jolgorio de aquellas sensaciones, no le amedrentaron, todo lo contrario, supo qué era algo bueno. Cuando despertó, estaba en una gran Mansión,

-¿Qué deseará para comer , Monseur?

Eli no podía creer lo que oía ni lo que veía aún así, quiso aprovechar la ocasión.

-Lo siempre. -dijo con suficiencia

Cuando le trajo su plato, no pudo estar más en desacuerdo con el mayordomo

-su paté con un toque a las finas hierbas y proteínas pasadas por el miniprimer

Eli solo veía un pegote pequeño en la vajilla. Quiso replicar pero en su lugar preguntó quien era él. El mayordomo le explicó que era dueño de una de las mayores emprtresas de Europa y que llegaba tarde a su reunión. Contento y feliz y casi incrédulo, no quiso salir de esa vida tan anhelada. Qué era un pegote de paté cuando

Podía tener todo el dinero que quisiera. Pronto se dio cuenta que aunque sus empleados eran felices, no eran de fiar. Unos faltaban , otros se cogían años sabáticos y otros tantos haciendo mal el trabajo, volvieron a Eli más estricto y refunfuñon. Por lo que no tardó en querer desear su antiguo trabajo, su antigua vida y su coche.

Un ser destartalado y diminuto que repetía siempre la muletilla «sabes» apareció para ofrecerle ese deseo que había pensando

-Sabes sabes, puedes tenerlo ahora mismo eso que quieres, sabes, y una vida mejor, ¿sabes?

Eli trata de averiguar quién es ese ser diminuto, pero se distrae con todo y hasta que no le ofrece un buen mazapán y un roscón no presta atención,. Entonces le cuenta que es su hasa madrina y Elie que se debate entre lo bueno y lo que conoce , pero que no es tan bueno, duda. Pero mira a su alrededor y está solo, no tiene amigo. Ni familia. Así que lo tíene claro. Cuando despierta de nuevo, ayuda a todos , siempre tiene una sonrisa, es positivo y gracias a ello, tiene un trabajo modesto como ferretero pero sabéis una cosa ?

Sus nuevos amigos y vecinos, le hacen la vida maravillosa.

EL RELATO NO PARTICIPA EN NINGUN RETO.

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Publicado por historiasconk

Soy Blogger desde hace algunos años en: El Rincón de Keren y me vuelvo a reivindicar con este nuevo blog, más personal.

13 comentarios sobre “Cuento: El Enfurruñado

  1. Buenos días, Keren.
    Un relato precioso y esperanzador.
    A veces, para cambiar, solo es necesario dar un pequeño paso. Tu protagonista ansiaba ser un tío rico y poderoso y no se dio cuenta de que con una profesión humilde, cuán necesarios son los ferreteros, también se puede ser feliz y ayudar a la comunidad.
    Felicidades. Un Abrazo.

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  2. ¡Hola, Keren! Por aquí vengo a leer un cuento, que este mes apetece mucho leerlos. Esta historia tiene una gran moraleja final. Lo importante es la felicidad y esta puede venir en diferentes formas que, a veces, hasta nos sorprenden.
    Por otra parte, un detalle que me ha gustado del relato es que comienza con mal tiempo, lluvias, tempestades… y esta meteorología se asocia mucho con el mal humor, por lo que encaja perfectamente con el estado de ánimo del personaje al inicio. Esto le da profundidad.
    Un abrazo 🙂

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    1. Hola, Auxi!! En efecto, lo que para algunos es algo especial, el ruido del agua golpeando el cristal o la persiana, para otros es el mismísimo infierno. Y en ello último me he basado para dar comienzo al cuento. Me interesaba y deseaba sacar la felicidad que de tantos modos puede ser entendida. En cambio, puede que un poco más para esos niños, que conviven con padres que trabajan mucho. A veces, nos olvidamos del valor de ser y estar felices con lo que tenemos, sea mucho , cómo en el caso de que Eli, adquiere una gran fortuna y un buen empleo, o tener lo justo o mínimo para estar tranquilo, amigos, familia y un trabajo que te permita pagar las facturas. Entre medio la codicia, porque se puede tener mucho, y querer más y más, con ello, el empeño en querer trabajar más y más, pero creo que es un buen ejemplo de lo que habría que regalar en esencia: tiempo feliz. Porque tenemos tiempo para todo menos para eso. Millones de gracias por pasar por mí blog, feliz finde.

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  3. Es un relato muy navideño, muy positivo, de esos que nos gusta leer en estas fiestas para olvidar la moraleja después, porque por desgracia somos así. Pero te recomendaría que revisaras los relatos antes de publicarlos, porque hay varios errores mecanográficos y deslucen un poco el buen trabajo realizado.

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      1. No trato de corregir nada, no está en mi animo ni en mi capacidad. Solo te comenté una errores mecanográficos porque pensé que afeaban la historia, que me gustó. Siento si te molestó

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