Relatos y Cuentos: Naturalia

¡Bienvenidos a este Relatos y Cuentos de hoy!

Si sigues mi red social, @kbbt dejé este microcuento que se me ha ocurrido extender para todos los peques.

CUENTO

Natutalia y los viajes de Tani.

BY HISTORIAS CON “K”.

“Una aventurera e intrépida niña que viaja por los mundos de Naturalia con un único objetivo del que aprenderá una valiosa lección que aunque ya tenía en cuenta, no se da cuenta de lo que verdaderamente evoca en las personas.”

En Naturalia, los seres eran medio humanos; una raza medio duende medio gorbs. Ella que vivía al recate de todas las especies del mundo; saludaba a todas esas razas con la intención de crear un buen amabiente en el planeta y así propagar su buen haccer.

Se encontró con cigüeñas con colas de dragón, tortugascon alas de ángel, caracoles con antenas parecidas a las de los televisores viejos.

Ella, se sentaba a conversar con ellos y después de una conversación honda, en vez de decir adiós, decía: “ Hi!” En consecuencia, cada especie se sumía en una paz relajante que poco a poco se estaba propagando y llevando a cabo por todos los habitantes de Naturalia. Pero un día en su travesía por el mundo, se encontró con un ser horrible, hosco, refunfuñador, frío, carca y con muy malas pulgas.

Ella, Tani, hizo lo de siempre, se sentó cerca de la criatura y desempeñó todas sus habilidades para conseguir que aquel ser medio gorb, horrible, dejara de ser tan quejumbroso.

Ella se ofreció a salir todos los días con él, para llevar a cabo todas sus tareas. Se dio cuenta que el pequeño ser malhumorado, era herrero, y forjaba las mejores espadas de la zona. Pero un día fueron al mercado y entre el bullicio de especies, el embriagador olor de las flores que brotaban en los puestos, les acussaba de manera asombrosa con la llegada de la primavera y cómo los humanos y cómo buenos naturlianos tenían especial predilección por la naturaleza que les rodeaba; el caso era que no esperaba que aquel gorb tuviera esa delicadeza que ella creía que no sería capaz de mostrar con las plantas.

En el mercado, se podían encontrar flores de todo tipo, con olores dulzones, otros aromáticos los cuales utilizaban para la entrada de las casas de aquel mundo naturalista. Además, estaba la desidia de los “ come basura” que adquirían flores fetidas y se aliemtaban de los despercidios de los habitantes. Habían aprendido, como en la naturaleza, a convivir solo que con la llegada de mezcla entre humanos y naturlianos, los humanos, les tenían tremenda tirrria y era más probable verlos cada viernes en los mercados intentando hacerse con esas plantas fetidas que poseían cabezaas de capullos que no florecían pero que expulsaban un aroma pudiente que era insoportable. En aquella ocasión los vieron paseando a los “come basura” sorteando los puestos de mercadillo, para comprar. El hombre horrible, los miraba con cierta curiosidad pero era cómo si al mismo tiempo, sintiera empatía. ¿Se sentía cómo un “ come basura” ? << No tenía porqué sentirse así >> pensó Tani.

Durante su estancia por aquella villa pensó en recordarle lo bueno que tenía; y más ahora que había visto la delicadeza con la que trataba al reino natural. Estuvo pensando mucho, en la escuela les habían enseñado que nadie era diferente, nadie era tan distinto cómo para no encajar con otro ser; al fin y al cabo de la creación del todo poderoso. (Quien quiera que fuera ese) Pensó estando en vela, que quizá, debido a su caracter, se cerraría en banda y no querría hablar de ello, por aquello de que los sentimientos, son de cada uno, y siendo macho, tenían, todos los de su especie, tendencia a pensar que no debían mostrar emociones y sentimientos. Lo que ocurrió en el mercadillo, era señal que se escondía un buen naturliano, humilde, un poco quejumbroso sí, pero en definitiva, de buen corazón.

Pensó que no lo conseguiría pero cada vez que realizaban alguna tarea, siempre después de la herrería, ella le contaba lo que se le daba bien y cómo había influenciado en ella todo lo que había aprendido, a pesar de su corta vida. El ser horrible, ladeaba la cabeza y le decía:

  • ¿Es que nunca te callas? – Sentenciaba. Entonces añadía – Para poder aprender, hay que aprender a escuchar, observar y callar. Solo observando, aprenderás de las personas. Me has entendido niñita… – Decía meneando la cabeza y acontinuación le preparaba un vaso de hierbas caliente con el que aprovechaban a sentarse en la puerta de la casa que poseía un minuscolo terreno de plantas que desde hacía poco tiempo, estaba lleno de flores. Ella pensó en preguntarle cómo era que ahora ponía flores en el camino, adoquinado que daba paso a una gran puerta por la que si se le divisara al diminuto horrible pareccía más menudo todavía. Pero pensó que algo estaba cambiando en él. Ya no se enfadaba tanto cómo al principio; ahora le daba una explicación y le servía una bebida caliente.

Aquel día caluroso había anunciado la llegada del verano y ahora Gorb Khan parecía más empático, más accesible, se abría más desde que decidió, al ver que ella ya no hacía tantas preguntas, a ensseñarle nociones de herrería. A ella no se le daba nada bien y cuando el lle decía: “ Si tuvieras que ganarte la vida con ello, te aseguro que no te darían ninguna moneda jovencita” acto seguido se reía y ella le decía que cada duende estaba destinado a una tarea, que qué se le iba hacer si no sabía hacer lo mismo que él.

Pronto se hiciero inseparables y el un día de lluvia Tani se dio cuenta de su semblante taciturno y triste. Entonces se lo contó:

  • Se que no me has preguntado y es algo que agradezco pero … – Se mordió ligeramente el labio y lo soltó- Mi mujer murió a manos de un cazador humano explorador. – Tani, quedó boquiabierta y averrgonzada pero permaneció en silencio y le dejó proseguir tal y cómo le había enseñado Gorb Khan- … Comprenderás lo rehacio de mi actitud en que siguieras mi día a día siendo una exploradora de especies… Bueno, el caso es que has calado en mi, y me has hecho recordar cuanto le gustaba a mi esposa las flores, la naturaleza y todo el reino y sus gentes, era una gran ciudadana y defensora de todos los reinos, sobre todo el de la naturaleza y el animal. Ella no le temía a los “ come basurra” les aliemtaba con cariño y decía que todos merecemos que nos traten con cariño. Pero por muchos años tras fallecimiento, primero pense que era una tortura vivir sin ella, me volvi arisco, la persona que conociste hace algunos meses atrás, y luego pensé que ella se avergonzaría de la persona en la que me había convertido ; comencé a rechazar el contacto con las especies y solo salir de casa para lo necesaario que tuviera que ver con la herrería y los alimentos para la despensa. Al verte, me he dado cuenta que la vida es bella así cómo las flores y su fragancia, me has recordado a ella y mi corazón candente ha vuelto a revivir los buenos recuerdos… pero me entristece tanto su perdida… no sé que hubiera heccho sin ti, de haber seguido en ese espiral envenenado. La lluvia es solo el preludio de que tu también te irás… – No dijo nada más sirvió las tazas de hierbas y se limitó a mirar la chimea que emanba lumbre y calor.

Tani pasó la noche allí, debido al temporal y porque sentía que no debía de estar solo Gorb. Conversaron, se alentaron, y por primera vez en mucho tiempo, habían tenido una conversación en la que los dos ahondaron y conectaron tanto que el le preguntó:
-¿Porqué a pesar de haberte dicho que no siguieras conmigo tú te has quedado?- dijo temoroso de la respuesta …

  • Porque todo el mundo se merece empatía y amor.

Se fundieron en un abrazo que auguraba el final de su visita a aquella villa. A la mañana siguiente él le contó su idea de adiestrar a los mejores herreros de las zonas pero para noticias de Tani, que mantenía el contacto con el via correo ordinario, se había hecho famoso por su forma de enseñar por lo que seres de todas las zonas y mundos acudían a su taller. Nunca olvidará el regalo que le hizo antes de irse, con una condición: No decir nada y volver cada primavera.

La orquidea que ahora luce en la casa de Tani, es la jubilosa amistad germinada a base de paciencia y amor, pero también de escucha y de aprendizaje de cómo una persona puede sentir miedo a mostrarse al mundo después de un duro golpe.

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