Relato Diary: Queridísmo cuerpo…

Querídisimo cuerpo:

Tenemos que hablar…

…En ti ahogué impurezas, pensamientos de odio, y nada de amor. Te he inventado renovado, te he querido en cada perdida de peso, en los muslos delgados, en la barriga lisa, en los esfuerzos por verte ágil, fuerte, por si en ti has querido, te he nutrido de agua, mi verdura y mis frutas.

Te he caminado para agilizar la destreza y en donde había odio, no habían lágrimas porque te cuide, te comprendí, te acaricié y sobre todo te miré. Atendí tu hinchazón, me preocupé de alimentarte bien, de compartir estancias bienlogradas, te vi en silencios tortuosos y los convertí en luz, la luz de mi caminar. Por ello me hiciste sentir plena, feliz, y ahora que ya no estoy en esa etapa, que estoy estancada en este paréntesis interminable, que te añoro en tu agilidad, en tu adrenalina con la vida, en los encantos que me hacías: Si desayunaba fruta, limpiabas mi rostro; si te proporcionaba agua, limpiabas mis riñones y tersabas mi piel, me quitabas los hinchazones; Si te daba verduras, escogias lo mejor de mi cuerpo para convertilo en beneficio del que coger; Si te daba ejercicio, aumentabas mis animos y me mostrabas el lado bueno de los amaneceres y los atardeceres: Conseguías inyectarme a mi verdadero yo.

Ahora que me encuentro, a medio camino y que estoy en este paso de cebra en rojo en el que nunca se pone verde, te extraño por lo vivido, por cómo me hiciste sentir.

La silueta de mi cuerpo, dibujaba la forma que verdaderamente se reflejaba a mis ojos: la realidad certera del que ve y siente. Te acariciaba, te observaba, te alimentaba de pensamientos positivos para no decaer, y en las luchas por querer seeguir adelante, mi terquedad pudo más que el cansancio. Pero creo que me he dejado llevar por el miedo.

Siento que no voy a poder seguir creándote en el bien. Y te rememoro la desidia de antaño, ya no te miro con la alegría del que va avanzando en aquello que quiere: Estar bien.

Te añoro por la fuerza que me has dado, por la dureza de tu posibilidades aunque parecía imposible. Y no sé por qué pienso y siento, que no voy a poder seguir. Quizá las malas lenguas hayan tenido algo que ver. Y eso, que sé que no las tenía todas conmigo cuando comencé, que era más duro empezar de cero. Pero también sé que , no e fácil mantener la constancia. Que tengo que persisitir y mi miedo no me deja: ¿Seré capaz? No soy capaz. Me digo una y otra vez. Y la impaciencia acrecienta por los poros de mi piel, por mis piernas y hasta por mi barriga.

No estoy orgullosa de lo que te estoy dando en este momento. No estoy orgullosa del impedimento que estoy creando, pero este bloqueo parece el pez que se muerde la cola. Pienso que puedo y en dos o tres días surge un comentario de la gente o de mi interior. Por eso, tengo que decir que me eleva lo que te hice, y me aferro a lo que te dí. Y en mi poca elocuencia, intento una y otra vez, devolverte lo que me diste. Me cuesta. Me cuesta mucho. Es una lucha mental. Boxeo a la impaciencia y a la tortura que es saber que no lo estoy haciendo bien. Por mi. Por mis principios. Por que pienso que, no soy todo lo terca que podría llegara ser en el buen beneficio del hacer. Se me hace cuesta arriba. sobre todo, cuando veo la balanza y se esfuman mis ganas, y toda una semana, todo un mes.

Quiero romper con todo, quiero volverte a sentir, quiero, y sé que puedo, volverte a acariciar y amarte cómo antes. Por esas sensaciones que tan buen sabor de boca me has dejado. Por mi. Por como viví los días en que de ternura te mimé. No quiero más reproches, no quiero más retrasos, ni postergaciones. Quiero volverte a vivir en paz, y no en una guerra que me paraliza y me anestesia del desorden de emociones. Porque me hace sentir bien cuidarte. Porque sé que no soy un monstruo lleno de oscuridad. No soy miedo.

En esta noche de insomnio, en la que el alma se sincera, la hoja se deja emborronar, los sentimientos son más honestos, y la duda se rompe y se cae por fin la cuerda del bloqueo. El animo crece desmesurado y desbordante. Te fe en que volverán los días. Los puedo crear. Me dolera. Me bloqueará. Me agotará. Me enfadaré. Lloraré. Estaré de mal humor. Pero creo que merece la pena pasar por ello, para volver a sentir el jolgorio, la dicha que amenaza con hacerte los dias un sin fin de momentos para recordar.

Espero me perdones por este paréntesis. Pero… ya no puedo más. Tengo que pasar a la acción.

¿Tendré el valor que tuve? ¿Me acogerás de nuevo? ¿Me perdonarás?

Te espero al final del camino sin terminar.

ATENTAMENTE,

XXX .

HISTORIAS CON “K”

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Un comentario en “Relato Diary: Queridísmo cuerpo…

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