CUENTO: Korine y el Cervatillo

Les comparto este cuento para los más pequeños de la casa.

Ruego a los papis que lean el cuento para leerselos a los pequeños.

Espero les guste tanto como a mi haberlo creado para todos vosotros.

RELATO:

KORINE Y CEVATILLO

Korine, se levantó por la mañana y abrió la cortina. En su campo de divisó las montañas que se sucedían con la misma majetusidad que todos los días brillaba el sol y rociaba el agua del rio para que pudiera beber de el.

Se lavó la cara, luego se arregló su pelo rizado y paseo y correteó por los extensos prados llenos de hierbaceos y plantas cuanto más peculiares mejor a la vista. Cada remoto lugar sobrecogia con pigmentos que solo la visión degustaba: ¡Era una fiesta visual!

Pero lo que de verdad le gustaba a Korine era sentir y tocar una plantas llamadas Caliz de colores distintos. En su día, sus padres le habían dicho que antes solo existina de un solo color: Amarillo. Y ese era su color favorito junto con el rojo que hacian de una estampa llena de rosas, verdes, amarillos, violetas y todos los colores que pudieras imaginar en la paleta de un pintor. Paser y experimentar la alegría de los colores: ¡era toda una experiencia!

Aquella mañana había ido a cazar con su hermano mayor pero ella solo observaba y le preguntaba cada día, ¿Cuando cazaría ella también? a lo el hermano le decía, cuando seas lo suficientemente mayor y fuerte como para sostener este rifle. Pero ella no decía nada solo asentia y al día siguiente, volvia hacer la misma pregunta.

Una tarde, jugando sola por los bosquecillos de los alrededores y ensimismada en sus cosas un cervatillo se cruzó en su campo de visión. Estaba asustado, nervioso, pero cuando ella intentó acercarse este salió corriendo y no volvió a verlo. Por lo que ahora, Korine, había enocontrado un nuevo anhelo: Tocar al cervatillo.

Su hermano, al que le había contado el suceso que inquietó a la pequeña le decía que no debía encariñarse con los animales, que los animales eran de la naturaleza, debían ser cómo el aire: libres y que pudieran campar a sus anchas. Korine recuerda cómo su hermano mayor fruncía el ceño cada vez que ella hablaba del pequeño cervatillo pero decidió que si ella quería si quiera tocarlo o que se hiciera su amigo, debía no contarselo a su hermano.

Aquella tarde, decidida a encontrar al hervíboro, esperó y esperó, y cuando el sol ya se ponía el animalito apareció de nuevo con los ultimos rayos del sol que bañaban su lomo marron y su collar como pelaje blanquinoso como la nieve en invierno. ¡Y qué decir de sus cuernos! eran lo más bello y misterioso que había visto en mucho tiempo.

Se acercó sigilosamente si hacer ruido y le acarició con suavidad el lomo recorriendo su cuerpo, sus patas y su cabecita. Esta vez, había logrado que se quedara y como agradecimiento, le ofreció una bayas violetas que llevaba en el bolsillo y este los ingerió de buen grado. Pero pronto se daría cuenta del terrible error que había cometido.

Cada mañana el cervatillo apareció en el lugar. Todos y cada uno de los días aparecia en y ella le ofrecia algo que llevarse a la boca. Hecho que hizo enfurecer a su hermano y cuando Korine le preguntó porque se enojaba este le dijo:

El cervatillo no quiere tu compañía, lo que quiere es la comida que cada día asiduamente le das sin que ello implique un esfuerzo. Si ahora dejaras de darle de comer, morirá de hambre.

HISTORIAS CON “K”

4 comentarios en “CUENTO: Korine y el Cervatillo

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