RelatoDiary: Fotografías Febrero: El Camino.

Buenas,

Les muestro un cachito de mi otra pasión: La fotografía.

Estos días no he tenido mucha oportunidad de bajar al centro de la ciudad. Por aquello de que me queda retirado y por que la mayor parte de mi tiempo, se lo llevan otras actividades. Así como muchos ya saben, les muestro la ciudad con un relato de las emociones que se dan en este paseo:

Un día cualquiera, siendo fin de semana…

Si algo molesta cuando te pones guapa y estas lista para salir a la calle, cuando quieres pasar la tarde con tu pareja y ésta no quiere, es ese sentimiento de que no pasáis el tiempo suficiente juntos. Y así, comienza mi camino. En ésta ocasión, voy a ser transparente: No estaba contenta. No tenía ganas de andar por las calles sola. No. Ésta vez, no.

Estaba molesta, y un fulgor de rabia inundaba todo mi cuerpo, del malestar de un pensamiento que quizá, no tenía demasiado sentido. Pero lo cierto, es que este es el momento en el que miré alrededor y me di cuenta de que, habían dispuesto ansientos de más para la gente mayor.

En una calle tan concurrida como ésta, donde la gente mayor abunda, es cierto que, le venía haciendo falta y cómo si hubieran accionado un botón, saqué la cámara y comienzó mi curiosidad. Es cierto que, es entonces, también, cuando intento no pensar en ello. Dedicarme a mi.

¿Qué tiene de particular esa palmera? La primera vez que la vi, era enana. Apenas asomaban las hojas que veis ahora. Por lo que, al ver lo mucho que había crecido, me hizo ilusión poder ver, casi cómo una madre, cómo su pequeña había dado el estiron y es que parece mentira pero parece que un esbozo de una sonrisa, se me dibuja. Pero recuerdo lo ocurrido y sigo caminando.

Quizá en otro momento, en otra ocasión, los sentimientos pueden controlarse pero por ahora, decidí centrarme en observar lo que había a mi alcance. Y aunque, no lo lograba, tome la iniciativa de caminar deprisa para no darle vueltas al rurun que había en mi cabeza. ¿Porqué no quería salir? ¿Cansancio? ¿hartura? ¿De mi, del trabajo? ¿Estaría preocupado? Arrrrrrgggghhhh!! caminé todo lo rapido que pude. Tenía que llegar a la playa o que ella llegara a mi.

Me cansé y de pronto, todo mi enfado había desaparecido. Mi animo solo se preocupaba del cansancio y los sudores que ahora brotaban en mi interior. Y es que, a veces una buena caminata, siempre viene bien. Pero también es cierto que a veces los hombres prefieren tener que ir detrás de una mujer, que poder disfrutar de ella todo el tiempo.

Tomé asiento. Me fije en la juventud: Unos haciendo fotos, otros caminando o corriendo, otros sentados y charlando. El clima había cambiado en cuestion de semanas y no parecía haber rastro del invierno tan duro que que arremetió para castigarnos.

Suena el móvil. Es él, pero no contesto. Me limito a seguir mirando el paisaje. Y esta vez, lo disfruto, lo exprimo lo observo hasta que queda grabado en mi mente. Escribo. Vuelvo a mirar de lejos el mar y me embarga una sensación de calma que me lleva a estar en conexion con lo que realmente quiero:

“Si quiero estar conmigo, ¿porqué no hacerlo? Si quiero tiempo para mi, lo tengo, lo extraigo y de nuevo volveré con él. Pero si estoy pendiente de los demás ese tiempo es malgastado, desvivido”

Muchas veces, digo que necesito tiempo para mi. Tiempo, para hacer lo que yo quiero. Pero lo cierto es que tengo esos ratos para mi. Tengo ese tiempo y lo malgasto en prestar atención a aquellos que van haciendo su andadura en sus quéhaceres. Y en los enseres de la vida, si no te buscas tu propio hueco, siempre habrán ¿Porqués? que escoceran y que, además, no tendrán respuesta.

Así que, grabando en mi mente y para el recuerdo en mi cámara, lo problemas parecían un poco más pequeños y ahora, sabía qué camino llevar.

Los siguientes días no serían faciles pero me llevarían hasta el día de hoy.

Se nos llena la boca de los momentos en que estamos bien. Y es verdad, mientras escribo, recuerdo todo lo bueno que tengo y todo lo que sé que me viene bien. Pero, también recuerdo que, a veces, que estar sola, no es fácil.

Se arrecia la noche, el fresco se vuelve a instalar en el cuerpo y en medio del ensombrecido talento de la ciudad… me despido…

GRACIAS POR LEER,

HISTORIAS CON “K”

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s