Historias con “K”: Alter Ego

¡Hola mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

 

Refugiada en el interior de tus pensamientos. Para bien o para mal, encontrarás la soledad apaciguadora de tus opiniones contra el racismo, la crueldad, la política, la maternidad… Entre tus alborotos está tu estirpe de la opinión propia que mal logrado en pareja ajustarás a una voz blanca, casi inaudible, que callará tus pensamientos. Por suerte no tienes que callar. Hay una voz que se hace onda en la postura que te refieres. Por suerte, y porque los tiempos han cambiado, o lo están haciendo, no debes postergar tu valía. ¿Entonces porque hablas entre sigilos? ¿Por qué denuncias a voz callada los pensamientos que muchas hemos vivido? No se trata de echar una lanza, no se trata de maldecir. Cada decisión adquirida por el razonamiento es digno de valorar, ser desmenuzado, ser inspeccionado, debatido y no cambiar si eres fiel a tu opinión. Cada elección razonada, se puede divulgar a nuestro modo, a nuestra deriva haciendo comprender mediante la palabra y con los dotes correctos. ¿Qué tienes qué decir? ¿Qué te viene a la mente?

Cada situación que nos acontece, cada emoción, cada dolor , cada experiencia podría ser la vivencia de tu voz amiga. Eso es lo que quiero yo, ser tu voz amiga, el eco que reconozca los valores que un día quisiste y te aferraste a ellos. Como una niña pequeña jubilosa por reiterarlos una y otra vez. A veces lo consigo, a veces no. El hecho es que de todo se aprende, todo es mejorable y todo es lección que se puede remendar.
No te asustes si en mi lucha por hacerte ver lo que yo opino hay incongruencias en el camino. La vida no es coherente. No te asustes si al observar la conversación que escuece, altera tu ritmo. Pues no es mi intención hacerte doler. Sino hacerte ver con claridad, con calma e introspeccionando. Algunas interiorizaré mi interior para que recaves en el tuyo. Otras te haré partícipe de mi error no conseguido. Te quiero en opinión, luchadora, fuerte y vigorosa. Así cómo el café te levanta y el azúcar endulza las horas del día. Déjate llevar.
No existen barreras, solo las que están en la mente, solo las que, para ello, tú has tenido que impedirte. Déjame que te enseñe mis letras, mis convicciones, mis dudas, mis fantasías, mi ficción en la imaginación, mis anhelos en verso…
Soy tuya siempre que desees leerme. Soy tu contestación allá dónde dejes el comentario , que agradeceré: para debatir, enfadarnos, reírnos, aconsejarnos o llorar.
Déjame ser Historias con “K”
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2 comentarios en “Historias con “K”: Alter Ego

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