A los ‘Buenos días’ de un día malo.

Nos encendemos y nos apagamos, no enfadamos y hacemos las paces. Nos odiamos y nos volvemos a amar y entre el vaivén de los días que parecen más locos que con cordura, el día parece un lugar lúgubre mientras vemos lo malo y no sabemos qué es aquello por lo que hemos luchado y pensado.

Se nos llena la boca al tener un día bueno. Se nos llenan de palabras bonitas, palabras bellas y bien sonadas, todo son buenos augurios y buenas palabras. Lo vemos con potencial, apostamos por todo eso por lo que creíamos. Entonces la cordura está de nuestro lado y ese café, ya no parece tan amargo. Sino que el edulcorante parece que vuelve a tener sabor.

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¿Por qué tiene que tener sentido nuestro camino? ¿Por qué debe seguir una línea nuestro humor?

Somos seres en constante movimiento. Lo de ayer ya no eras, por mucho que vuelvas atrás a recordar, ya no lo eres. Hoy eres más atenta, más independiente, quizás más fuerte y más blanda con las ternuras. Enfurecerás con lo que no consigues, o por cómo lo consigues. Habrá días tan ilógicos que hasta tú misma te preguntarás ¿Y cómo me pasa esto a mí?

Hay tanto desequilibrio en una línea cómo caminos ramificados. Una línea recta, ¿A caso debemos ser correctos?

Celebro las incongruencias, la falta de coherencia con la que a veces asumo los problemas y me dejo llevar, me enfadaré y no entraré en razón. A las pocas horas, volveré al río a reírme de lo sucedido y habrá momentos en los que ni pizca de gracia me hará. ¿Por qué insistimos en que todo debe ser bonito?

Celebro que tengo dos estancias: Una en la que todo es alegría y comprensión. Otra, en la que mi mal humor reina y no soy coherente. Tengo matices que hacen que saboree la taza con algo más de dulzura, pero la diferencia es cómo lo abordamos todo.

No aplaudo al ser lleno de ira y melancólico, lo comprendo y no le cuestiono. Estoy aprendiendo. Es parte de mi, pero no es mi totalidad. Soy una paleta de infinitos colores, soy el ahora y la consecuencia del aprendizaje del ayer, por lo que, lo que hoy me haga daño, me servirá en un futuro próximo.

Hoy puede ser un día malo, pero mañana, mañana será el mejor día.

Historias con “K”

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