Relato: Anhelo

Desearía estrecharte mi mano, como cuando era niña y lo hacía con aquellos que llamaba mayores. Qué lejos estaban los años en que diría, ¡cuánto tiempo ha pasado!

Te anhelé en mis sueños, una y otra en mis realidades. Y es que no sabría escribir la vida sin la llegada de ese día clave, sin la llegada de los cumpleaños, de las fiestas y de las conversaciones.

Una madre es el Cobijo y el nido. No sabría y ni supe ubicarte en un lugar. Quizás en la silla, leyéndome un cuento, quizás hablándome, de cualquier banalidad y reiríamos sin atender al reloj.

¡Cómo pasa el tiempo!

Y el anhelo se hace evidente, no estás aquí. Un anillo cubre mis pequeños dedos, tengo otro apellido. No el tuyo. ¿Me lo merezco? ¿Te merezco? Nunca sabré carta de respuesta, son las dudas del corazón.

Te llevaste parte de una infancia. Pero no hay duda que te llevaste el resquemor de una adolescente dónde el un hombre no tuvo su trono. No era necesario. Tenía una reina.

Son más de veinte años…

¿Cuántos años han pasado?

Siempre tuve millones de preguntas en baúl y en el Cajón, cartas sin nombre, usuario desconocido, perfil no encontrado. No hay una imagen, no hay un perfil adecuado. Simplemente, nunca existíste.

Te llevas mi anhelo, si supieras de mi existencia, aunque no ya no me importe; te llevas mis dudas, aunque ya no las recuerdo; te llevas una infancia ; más no mi adultez.

Sobrevivir, resistir y persistir. Una reina no es solo mujer de su trono,

Soy ella encarnada, en una mujer.

©Historias con “K”

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