El jardinero y la flor

Que ella me embelesa con su rosa candente y que la quiero, quiero hacérselo notar. Que la quiero es mi pesadilla, es mi locura y por ella va mis quejidos.

Él me riega con la paciencia del cultivador. Asegura que mis partes más secas hay que podarlas. ¿Cuán bella quedaría? Lo cierto es que su voz tranquilizadora me avisa de que nada puede ir mal. Asegura , me jura y perjura lo divino de mi color , más no puedo sinó hacerle expulsar hasta la sangre con mis punzadas, hacerle sudar con mis hojas dudosas ,y mi color inapropiado para tanta belleza. Belleza que promete intentará enmendar.

Que ella me deslumbra cuando el Lorenzo hace su puntual cometido y la castiga con su calor y sus destellos habituales. Hago cuanto puedo por ella. No es necesario, pero cada día es más y más hermosa. Su mente se ramifica cada primavera , su pigmentación es cada vez más seductora y que la quiero… Ay! Si ella supiera que el dolor que me causa, me motiva…

Ya no aguanto el asfixiante trajin del gentío. A veces son halagadores , otras arrancan partes de mi y otra sangrada hay en un intento de que me quiera y nos queramos. Él hace cuán las manos un día aconsejaron. ¿Quién soy yo si mi amado sufre? Mis raíces se extienden bajo mi pilar, muy seguro él de que cada primavera es más fervoroso. Más no puedo con las briznas , los revuelos , los comentarios del vencidario y las escasas hidrataciones del porvenir.

Yo le canto a mi querida Rosa, en las tardes la colmo de halagos, la acarició y la protejo más ella no entiende del buen hombre enamorado. Si ella entendiera de mis suspiros, de mi ensimismado regodeo al observarla… Si ella entendiera que juntos somos la envidia del barrio… Quizás al llegar el frío, no me entraría esa medreria , quizás no añoraria las cálidas estaciones en que su rostro es más claro y fuerte, tan jovial, tan ansiado para unos , tan al alcance de pocos…

Mi eterno enamoradizo, he dejado las sequías, me has enseñado como maestro, pero soy bella por mis raíces que ahondan y llegan hasta los confines como una enredadera, mi color te abruma, no es el aspecto es todo lo que emana, mi dulce aroma embriagador , y mis mejillas ahora bien iluminadas ,soy dolor y soy delicadeza ,para armarme se necesita suavidad. No dudo de tu palabra, no dudo de tus suspiros , es lo equivoco de mi ser , no nazco de tus manos , sino de mi madre, tierra.

© Historias con “K”

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11 comentarios en “El jardinero y la flor

  1. Lindo texto, Keren, precioso.
    Me quedo con ese … “Mi eterno enamoradizo, he dejado las sequías, me has enseñado como maestro, pero soy bella por mis raíces que ahondan y llegan hasta los confines como una enredadera”
    Feliz viernes

    Le gusta a 1 persona

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