Sin previo aviso.

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores! …Un cigarrillo impregnaba el oscuro cielo de cada noche. Un paso. Dos. Unas piernas se acercaban cada noche a la misma hora, a la puerta de aquel edificio de apenas cuatro plantas,  sobre un capó cualquiera, en medio de la noche, unos ojos observaban la luz tenue que desprende la habitación de la segunda planta. Una hora. Y hasta dos horas observan esos ojos llenos de impaciencia. Algo debería esperar. ¿Sucedería algo? Las persianas hacen su cometido llegadas las doce en punto. Un barrido hacia abajo. Ya no hay luz… Helena es … Continúa leyendo Sin previo aviso.