El Banquero

 

No soy hombre de pagaré

lucho la vida con mis manos, 

embisto la vida a mi favor con algo de temor y a veces con desanimo,

Mi tierra llora por un pasado de regocijo y un presente misera miserable.

 

Trabajo con las manos

igual que mi mujer,

venturosa mente que por desgracias del destino no consiguió florecer

La quiero,

¿Cómo no voy a consentirla?

En las mañanas calienta café

Y en las noches una buena cena y un masaje

Se jarta de oír mis dolores …

Pero allí está el banquero

con su lustre camisa,

sus adulantes palabras para el vecino aprovechar

con sus cultas palabras, su americana y la corbata en invierno.

eramos los que nos metíamos con el amigo

con la desgracia ajena

con la pena que viene de casualidad

forjando piñas

raspando rodillas …

En mi boca no hay adulaciones para el banquero

no es que no las conozca

no es que no quiera

él ya sabe quién es el tormento, se forjo quién es hoy

más apesta a soberbia,

insolente en sus habladurias

mofándose con sus compañeros de los demás

lo vi con mis propios ojos

¿Olvidaste el calvario que pasaste?

No te envidio con tus palabras

tu trabajo o tus compañeros

Quizás si sea la envidia de tu mujer

Colmada de regalos,

bella vestimenta

fresca por no dar palo al agua

mi temor es que no pueda darle mi fortuna

demostrale cuanto me importa

Pero una cosa clara es

mi esmeralda siempre será…

mi niña.

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