Te quiero …

Nunca te hacía caso en mis decisiones, al fin y al cabo, tenía que tomar mis propias decisiones. Nunca te creí cuando me decías que era guapa, nunca tuve miramientos en contestar a cada advertencia que me dabas, no me gustaba ser tímida, no creía que fuera también alguien que valía tanto como tu creías, no confiaba en lo que me decías, jamás tuve la poca delicadeza de seguir un consejo tuyo. Tenía miedo, miedo ser como tú.

Hoy soy una mujer, quizás encarrilando mis ideas, no sabiendo muy bien cómo tratarte, no sabiendo si debería de contarte mis intimidades pues a veces lo tomas como algo tuyo. No es algo que me desilusione, quizás creo que incluso me guste, pero ha pasado a ser algo de lo que no me puedo desprender. No soy capaz de dejar de contarte como estoy, pero tampoco creo que, deba dejar opinar sin saber los problemas de mi vida. A veces, he tomado ese consejo como eso, un simple consejo. Otras, me lo he tomado como un atentado hacia mi forma de hacer las cosas porque todo parece, que lo tengo que corregir. Nunca he sido todo lo suficiente, nunca parece que lo hago bien.

Miedo, es de hecho lo que me ha convertido en ti. A veces emocional, a veces distante, otras con apego, otras con la manta liada a la cabeza. No somos ni hemos sido perfectas. Nunca hemos sabido cómo tratarnos porque nuestra relación nunca fue madre e hija. Fue de amigas. No es un mal tuyo, no es un mal mío, nos acogíamos como personas que se amaban. Como alguien en quien confiar. El problema es que ha llegado un punto, en el que lo sabemos todo de la otra. Nos irritamos sin sentido. Preocupadas por la otra, sin querer, nos hacemos daño. Por querer el bien de la otra, por querer que mejore, por sufrir por los problemas , por lo haría una por la otra y no puede , por lo se dijo y no se arregló, por los miedos infundados que al final no llegaron a nada , por los que si fueron con motivo y se pudo arreglar , con espinas en la confianza y los temores del “como decirle algo sin que lo tome a mal”, por los males irreversibles que no podemos controlar y que a veces es una lotería.

Sin embargo, hemos estado la una por la otra. Hemos batallado la una con la otra como si de dos hermanas se trataran. Nos hemos aconsejado con lo bueno y con lo malo. Volaron palabras que jamás podremos retirar, pero siempre aun con todo, estuvimos para la otra. No se cómo tratar lo que mi mal por culpa de la lotería ha causado entre nosotras, no puedo entender esos malos momentos en los que quisiera ayudar y no te dejas pero supongo que con los hilos del teléfono teniendo a una hija fuera de casa y la paciencia, “ la madre de la ciencia” podamos seguir siendo esa Madre e hija como hermanas-amigas.

TF QUIERO MAMA,

(AUNQUE A VECES ME HAGAS ENFADAR, PERO… ¿QUÉ MADRE NO LO HACE?)

 

 

 

Historias con “K”

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2 comentarios en “Te quiero …

    1. Hola Enrique,
      No se si emocionaré pero viene de adentro. Quizás es demasiado sincero y muchas personas no se atreverán a decir claramente que es lo que sienten con respecta a ciertas cosas pero es así. Gracias, tan solo soy yo misma.

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