9-10# Tal día como hoy… Comprendí

Llevando media vida sufriendo por los amores del pasado, ha llegado un momento en el que no siempre se si todo es perfecto porque es así o porque hay algo que nos escondemos.
Le miro, me asombra lo mucho que me atrae cuando llevamos una semana sin cruzarnos y llega el fin de semana y nos comemos sin miramientos. Nos acariciamos, nos besamos, él me guiña el ojo y yo le digo el ya típico: ‘Te queriva’ me sonríe y seguimos viendo banalidades en la tele.
Lo malo de no verse tanto entre semana es que a veces a una como yo, le entra la picor de hablar, y comienza por una cosa, y no acabo. Bueno, teniendo en cuenta que la mayor parte del día o paso sola, no está nada mal todo lo que llego hacer: café bien temprano, limpieza, paseo con fotografía, leer, blog, más café y más arreglos en la casa y no nos olvidemos de nuestro acompañante, Anko. Mi Anko, es un Pastor Alemán al que me regalaron con tan solo unos meses. No sería verdad decir que lo tengo bien enseñado pero, recibe órdenes que en casa , las suela acatar. Pero tener un perro es como tener un niño, de hecho lo veo así, aunque nunca lo consiento, porque me da la sensación de que si no hará lo que quiera conmigo. Por lo que más que una madre vigilo cuando soy colega.

Llega el fin de semana, y a veces no tenemos nada que hacer. Aunque con los madrugones que nos llegamos a pegar, cuando llega el relax, nos rendimos a él. Estamos más cariñosos y a veces fluye todo. Claro que hay otros días en los que para que vamos a negarlo, todo cae sobre mí, y hay que hacer todo porque el nene está muy cansado. Entiendo de sobras que el trabajo de algunos hombres es duro, pero ¿es que acaso el trabajo de una mujer en la casa es a tiempo parcial? No hay ni un solo día que no acabes haciendo algo, por mínimo que sea que no sea de la casa pero todo lo que hacen ellos parece mucho más de lo que hacemos nosotras.
A ver, tiene cosas buenas. Por qué no suelo cocinar para él fue algo que decidí hace ya unos años y que desde entonces, se hace así, yo me ocupo de la casa, y él cocina todos los días. A vece me hace sentir mal esa situación porque todo lo que hago parece sepultado por un montón de cansancio que al parecer, yo no he sentido durante la semana, caminando con los calores y encima la casa. Es obvio que salir a la calle lo hago porque quiero pero si me quedo en casa todo el día limpiando. ¿Qué me queda?

Hoy he comprendido que no debo hacer las cosas esperando que él comprenda mi cansancio, mis ganas de dejarlo todo y estar por él, porque a veces, no es valorado. Debo hacerlo por querer estar bien yo misma. Y hablando con alguien, comprendí que hay gente, que no valora a las personas que se desviven por otras. Entonces, haz tu vida paralelamente, con tus cosas, haz mucho descansa y disfruta pero no vivas esperando que te den una palmadita en la espalda.

Historias con “K”

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