#9 : ¿Se puede una fiar?

  Habíamos quedado en que nos veríamos en la puerta de aquel establecimiento. Ansiaba verle, no solo porque me gustaba. Tenía un aire macarra que creo que toda mujer a sus diez y seis años consideraría mono. Sabía que su padre le recriminaba que debía estudiar. Se lo llevaba a la obra para que aprendiera el oficio y un verano estando de vacaciones se lo trajo consigo a nuestra casa. Fue entonces cuando me di cuenta de que me gustaba. Tenía la costumbre de fumar. Llevaba siempre chaquetas vaqueras, camisetas de tirantes y pantalones de chándal. Me constaba que además … Continúa leyendo #9 : ¿Se puede una fiar?