#6 :El eterno dilema: ¿Liso o rizado?

 

Ella era la única en su clase con ese cabello. Claro que había chicas con el cabello rizado pero no con ese tipo de rizo. Ella siempre quiso tenerlo liso como el de aquellas chicas que como diosas deslizaban su mano, con un gesto que apartaba con delicadeza su suave cabellera. Pero ella no se sentía ni de este mundo ni del otro, simplemente diferente.

Ella trenzaba su cabello por las noches para mantenerlo cuidado, tapándolo por las noches y respetándolo, mimándolo, dándole el esmero que se merecía pero un día cogió la plancha y se lo alisó. Su cabello no quedó como el de ellas pero se veía distinto por lo que no se sentía con las fuerzas como para aparecer así a clase, con las mismas se lo recogió en una coleta alta y se fue a clase. Nadie noto nada. Seguía siendo la chica invisible que todos miraban por encima del hombro, con los mismos de siempre en el lugar, la monotonía de todos los días, con la incertidumbre de si se sentiría mejor si la vieran con el cabello liso. ¿La tendrían en cuenta?

Ella era una chica negra con el cabello más áspero. Comparado con el de ellas, no tenían nada en qué parecerse. Ni tan siquiera en la ondulación. Bueno, sí, el color negro de su cabello se podría parecer a la chica que se sentaba a su lado, pero no, ella no se sentía que fuera una más.

Comenzó a trenzarse el cabello en la peluquería con extensiones. Le gustaba cambiar de color como un camaleón, si se trataba de que la miraran por ser diferente, ahora la mirarían con motivo. Lucia unas trenzas color violeta y algunas del negro de su cabello. Ella ya no pensaba en si le gustaría a los demás, pensaba en la cara que pondrían sus compañeros y lo guapa que estaría.

Junto con los atuendos que solía llevar era el look perfecto. Aquello no la hizo más popular, tampoco le hizo hacer nuevas amistades pero si le hizo sentirse más bella por fuera y algo más por dentro, porque se sentía guapa y ¿Qué había mejor que eso?

Ya no sufría por su cabello rizado ahora cuando dejaba descansar la melena de las extensiones se hacía moños, dos coletas, trenzas pegadas a la raíz, e infinidad de peinados el caso es que aunque nunca fue la persona más famosa en su lugar de trabajo no dejaba indiferente al que la veía. Y eso, con el tiempo, le hizo tener un poco más de confianza, porque mientras ellos la miraban y la recordaban por como vestía, como se peinaba… de la gran mayoría de ellos pasaron a formar parte de su pasado.

 

 

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